lunes, 29 de enero de 2018

El inmortal Vladimir Guerrero es recibido como héroe : “En 1995 iba a dejar el béisbol por el cansancio físico”

Vladimir cantó y bailó luego de su llegada al país la tarde de ayer
SANTO DOMINGO. Vladimir Guerrero pisó el domingo suelo dominicano por primera vez como inmortal y recibió un reconocimiento a su altura, abrazado por una enorme multitud que llegó desde su pueblo natal en la provincia Peravia y que creció con miles de dominicanos que salieron a las calles y puentes a felicitarlo, en muchos casos con bandera en manos.
El tercer miembro dominicano de Cooperstown descendió a la 1:55 p.m. del avión matrícula N926CJ con el mensaje en su puerta “Super Vlad HOF” y la bandera dominicana en manos. Una alfombra roja lo esperaba para saludar a los ministros de Deportes y Turismo, Danilo Díaz y Francisco Javier, respectivamente, además del presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía. De inmediato, bailó unos segundos con tres integrantes del ballet folklórico de Turismo.
“Lo que trato es de seguir manteniendo nuestra bandera en alto. Cuando salía de la República Dominicana lo que trataba era de hacer un buen trabajo, trataba de olvidarme de mi familia, en ligas menores, tener que pensar mucho, llamar a mi familia, pero una vez en el (19)95 me acostaba pensando ‘me voy de aquí”, pero no se lo decía a nadie, nada más cuando me acostaba del cansancio, jugaba todos los días, no me daban días libres, nunca había jugado cinco meses corridos, pero solo fue porque cogí un slump (racha negativa) de 16 turnos sin dar un hit, pero gracias a Dios me ayudó”, dijo Guerrero en rueda de prensa en el Salón de Embajadores del Aeropuerto Internacional de Las Américas.
Acompañado en la mesa, además de los ministros Días y García, por sus hermanos Eleazar y Wilton, su madre Altagracia Alvino, su publicista Eugenio Rojo, y con sus ocho hijos a su izquierda, Guerrero habló por espacio de una hora de su transcurrir como pelotero profesional, de la vida sencilla que lleva en Don Gregorio y de su futuro, uno que no ve dentro de los diamantes profesionales, sino como instructor de niños.
La hilera de vehículos salió de la terminal aérea con Vladi montado en un camión-jipeta manejada por su hermano Eleazar y se convirtió en un dragón que ocasionó retrasos en el tránsito en la avenida Las Américas mientras el jugador se paraba en cada lugar que encontraba un grupo de personas que salieron a saludarlo.
Vistiendo una guayabera blanca con los colores nacionales y la bandera dominicana en una mano, Guerrero saludaba desde el techo solar de su camioneta a las cientos de personas que se congregaban en las aceras de las calles por donde pasaba la caravana.
El grupo llegó al parque Eugenio María de Hostos a las 4:45 cuando ya la agrupación Chiquito Team Band había actuado y El Jefrey se encontraba en escena. El extoletero subió a tarima y pidió excusa a las personas porque solo iba a durar “20 minutos” debido a que quería llegar a Don Gregorio “de día”, allá adonde lo esperaba otra fiesta con figuras, entre otros, como Ramón Orlando, Peña Suazo, Mozart La Para y Luis Miguel del Amargue.
“Uno tiene que trabajar tres veces más que los gringos”, dijo el bateador de por vida de .318, el más alto entre los dominicanos. “Nunca pasé hambre, pero tenía que levantarme a las 6:00 de la mañana para arar un becerro que era más grande que yo para que no se amamantara, tenía que sacar la leche y lo que trato es mantener nuestra comunidad en alto. El logro que he tenido es de nuestra República Dominicana”.
Guerrero, de 42 años, explicó que cuando se retiró del béisbol profesional en 2013 tras 16 temporadas no pensó que sería inmortalizado en el Salón de la Fama de Cooperstown tan pronto.
El exguardabosques fue elegido el pasado 24 de enero con 92,9% de los votos en su segundo año de nominación. Se trata del tercer dominicano en obtener la distinción, luego de los lanzadores Juan Marichal en 1983 y Pedro Martínez en 2015.
El miércoles 24, mientras esperaba la llamada de la Asociación de Escritores de Béisbol de América, Guerrero reveló que 40 minutos antes, con los nervios de punta, entró una llamada de un primo, como para ponerle más dramatismo al momento.
Guerrero entrará al templo de los inmortales con la gorra de los Angelinos de Los Ángeles en Anaheim, lo que lo convertirá en el primero del club californiano. Un dilema que fue resuelto a última hora, ya que tenía también la posibilidad de convertirse en el último exjugador de los Expos de Montreal en hacerlo.

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